Soberanía energética: ¿y si la economía circular fuera el gran punto ciego del debate?

Invitado a Choiseul Souveraineté, Jean-Baptiste Sandoz asistió a los debates dedicados a la energía nuclear y la geotermia. No intervino en la mesa redonda, pero siguió con atención los debates y los intercambios entre los responsables políticos y los industriales.
Si bien su presencia sorprendió inicialmente a algunos participantes, rápidamente puso de relieve una cuestión esencial, que con demasiada frecuencia se omite en los debates: ¿se puede realmente hablar de soberanía energética sin cuestionar nuestro consumo de materias primas y energía?

Una mesa redonda centrada en la producción... pero incompleta

La mesa redonda reunió a figuras clave de la política energética e industrial francesa:
Pierre Brossollet (Arverne Group), Sophie Mourlon (Ministerio de Transición Energética), Catherine Lagneau (BRGM) y Valérie Faudon (Sfen).

Los intercambios pusieron de relieve dos pilares estructurales:

  • la energía nuclear, garante de la estabilidad nacional y la independencia energética,
  • La geotermia, una solución territorial que permite garantizar la seguridad de las redes locales de calefacción.

Un diagnóstico sólido. Pero incompleto.

La pregunta que cambió el rumbo de la discusión

Durante una conversación informal, al margen de la mesa redonda, se le plantea una pregunta a Jean-Baptiste Sandoz:

«¿Por qué un experto en economía circular se interesa por la soberanía energética?»

La respuesta deja huella.

«Se habla mucho de la combinación de producción. La soberanía también pasa por la reducción de la demanda. Cada tonelada de material revalorizado es energía primaria que no se consume».

Un silencio. Luego, una evidencia.

La economía circular, una palanca olvidada de la soberanía energética

Reducir la dependencia energética no consiste únicamente en producir de otra manera.
También implica producir menos, mejor y durante más tiempo.

  • Reciclar, reparar, reutilizar: todas estas son formas de reducir la presión sobre las infraestructuras energéticas.
  • Una industria circular consume menos energía que una industria extractiva.
  • Un material que ya está en circulación es un material que ya no necesita ser extraído, transformado ni transportado.

Por lo tanto, la soberanía energética no puede disociarse de la soberanía material.

Hacia una estrategia triple: energía, territorios y circularidad

La visión que se perfila es clara y estructuradora:

  • La energía nuclear como base nacional de estabilidad.
  • La geotermia como herramienta de resiliencia territorial.
  • La economía circular como palanca para la sobriedad industrial y energética.

Pensar estas tres dimensiones por separado equivale a debilitar todo el sistema.
Por el contrario, pensar en ellas conjuntamente permite construir una estrategia coherente, sostenible y económicamente viable.

Proyecto de la empresa: actuar sobre la demanda, no solo sobre la oferta


Al actuar sobre la transformación de los residuos en recursos, la estructuración de sectores locales y la reindustrialización circular, la empresa contribuye a reducir el consumo global de energía y materias primas.

Un enfoque pragmático, arraigado en los territorios, coherente con los objetivos europeos del Pacto por el Clima, del que Jean-Baptiste Sandoz es embajador.

Pensar el futuro de otra manera

La soberanía energética no se ganará únicamente en las centrales eléctricas o en los subsuelos.
También se construirá en las fábricas, los territorios, las cadenas de valor y las decisiones industriales.

Pensar en la energía sin pensar en la materia es un error estratégico.
El futuro se juega en la interfaz entre ambas.

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